El diseño sostenible abraza el medio ambiente

El diseño sostenible abraza el medio ambiente

El diseño se ha transformado. Ya no responde sólo a parámetros estéticos, sino que la sostenibilidad se ha hecho un hueco para convertirse en una característica intrínseca del mismo. Las nuevas tendencias aúnan belleza con materiales respetuosos con el medio ambiente y un mínimo uso de éstos. Ya no es suficiente con dotar de una apariencia atractiva a cualquier objeto, ahora debe dejar la menor huella posible en el ecosistema.

El diseño está presente en todos los productos que adquirimos y la sostenibilidad comienza a ser inherente a todos ellos. Desde los objetos más pequeños, como una caja de bombones, hasta la ropa, el calzado, el interiorismo, el mobiliario urbano y el sector más visual, la arquitectura.

Las ciudades se visten de sostenibilidad gracias a la arquitectura verde y la eficiencia energética, de la mano de la domótica. El control inteligente supone un ahorro energético tan relevante que muchos arquitectos lo consideran el instrumento clave de todo diseño sostenible. Ahora, a través del móvil podemos establecer el nivel de confort que deseamos individualmente, como la iluminación o climatización, entre otros parámetros. Es el caso de The Edge, en Amsterdam. Considerado el edificio más inteligente del mundo, es capaz de reconocer a las personas, los coches e incluso las preferencias personales a la hora de tomar el café.

 

Los edificios sostenibles buscan constituirse como seres energéticamente autónomos

 

Edificios inteligentes fabricados con paneles solares, almacenamiento de energía térmica destinado a la calefacción y refrigeración, recolección de agua de lluvia,.., que se alejan de las construcciones inanimadas para parecerse, cada vez más, a un ser vivo con movimiento propio. Un buen ejemplo de ello es el rascacielos giratorio de Dubái, que rota hacia las cuatro direcciones cardinales, buscando constantemente la mejor orientación para obtener el máximo aprovechamiento de luz y calor.

Al mismo tiempo, la arquitectura verde optimiza los recursos naturales para minimizar su impacto ambiental a través de fachadas cubiertas de vegetación y materiales naturales, como la madera o aislantes térmicos, que buscan su integración en el planeta.

Urbanismo verde

Pero no hay arquitectura medioambiental sin planes urbanísticos en consonancia. Así, el urbanismo sostenible se centra en reducir las distancias de desplazamientos, incentivar el uso de la bicicleta y fomentar las relaciones personales en espacios públicos, en detrimento de los jardines individuales, cuyo mantenimiento es más costoso económica y medioambientalmente.

En este sentido, Vitoria es considerada un modelo de urbe sostenible. La creación de un anillo verde a lo largo de la ciudad, para recuperar el valor social y ecológico de ese espacio, le valió ser declarada Capital Verde Europea en 2012.

Otras ciudades españolas también disfrutan de mobiliario urbano sostenible, como las paradas solares inteligentes desplegadas por la EMT, un sistema innovador de información al usuario que no supone un coste energético, ya que se alimenta de energía solar, y cuenta con una mínima infraestructura.  

Sostenibilidad apenas visible

La sostenibilidad se centra también en aquellos artículos de menor tamaño e importancia que, sin embargo, abrazan una estética muy estudiada, como son el vino, los envases de bebida o los productos de aseo, por citar algunos.

 

La responsabilidad de la sostenibilidad depende de muchos actores: de la compañía, del diseñador, de los ingenieros y del consumidor.” (Eva Minguella)

 

Es lo que se conoce como packaging, el envoltorio, la principal ventana de comunicación del producto hacia el consumidor y que representa la imagen de marca del mismo. Por ello, el packaging se viste ahora de sostenibilidad. “El eco- packaging es aquél que utiliza la mínima expresión de material, siendo éste monomaterial, es decir, no junta materiales” para facilitar al consumidor final el reciclaje del mismo, señala Eva Minguella, diseñadora y directora del Máster de Packaging en ELISAVA.

 Las tres “R”

Todo diseño sostenible ha de cumplir con alguna de las tres R. “Reducir, reutilizar y reciclar, evitando que el producto vaya a la basura dándole una segunda vida” afirma Eva Minguella. Porque, además de utilizar el mínimo material necesario y el menos dañino para el medio ambiente, el diseño sostenible también pretende aumentar el tiempo de vida útil de un producto, por ejemplo, convirtiéndolo en otro al finalizar su principal objetivo.

Hacia la reutilización se dirige la última tendencia en decoración, que busca el minimalismo y la mezcla de estilos. El uso de muebles y objetos antiguos fomenta la artesanía tradicional, que reclama la imperfección, evitando los procesos químicos que aportan un acabado perfecto a los productos.

 

Además del reciclaje, el sector de la moda se inclina por materiales provenientes de plásticos reciclados, moquetas de tren, redes de pesca e incluso posos de café

 

De hecho, la moda vintage ha hecho mucho en este sentido, ya que significa una vuelta a lo antiguo. Esta corriente saca del baúl aquellas ropas y accesorios, que han sobrevivido al menos veinte años, para convertirlos en unos clásicos muy preciados.

Un respiro necesario para el planeta, pues según el Instituto Nacional de Estadística, cada habitante genera una media de 466 Kg de desechos sólo en un año.

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