Libros dedicados ‘a las olvidadas’ de las cárceles españolas

Libros dedicados ‘a las olvidadas’ de las cárceles españolas

He cogido dos libros para leerlos cuando mi hijo de seis años venga a verme” declara Fátima desde la cárcel de Estremera a las organizadoras de “A las olvidadas”, un proyecto que lleva la literatura a las mujeres presas gracias a las donaciones de particulares. Pero no cualquier libro vale. La dedicatoria es obligada.  Las dedicatorias son la esencia de la iniciativa, dan valor a los libros, un valor sentimental. Dedicar tiempo a elegir un libro exige un esfuerzo. El sentarse a pensar qué le digo a esta mujer desconocida obliga a hacerse preguntas que nunca te has hecho. Empiezas pensando qué libro vas a regalar pero terminas recibiendo tú el regalo”, señala María Rufilanchas, publicista y creadora de Teta & Teta, una asociación que fomenta la cultura feminista a través de la creatividad. Sólo desde el año pasado, su iniciativa “A las olvidadas” ha llevado más de cuatro mil libros a las reclusas de cuatro prisiones madrileñas y una leonesa. Como no podía ser de otra manera, el proyecto nació en una librería. “Fui a comprar un libro y terminé con seis. Al quejarme de que ya no tenía espacio en casa para guardarlos, una señora me aconsejó que los donara a una biblioteca o a una cárcel” recuerda Rufilanchas. “La palabra cárcel lo iluminó todo”.  

“A las olvidadas” ha llevado más de cuatro mil libros a las reclusas de cinco centros penitenciarios españoles desde 2018

 

“Visitar todas las prisiones que podamos”

La prisión Soto del Real fue su primera campaña, en julio de 2018. Allí descubrieron que había mujeres que apenas habían tenido un libro en sus manos.Nos hemos encontrado con algunas que no saben leer pero que están aprendiendo. Unas veces en talleres, otras veces son las propias reclusas las que se convierten en profesoras” afirma Rufilanchas. En un sitio donde la abundancia de tiempo libre es característico, la literatura se convierte en un pilar básico para sobrellevar la falta de libertad.  

No podían creer que tanta gente hubiera pensado en ellas ahí fuera. Se sintieron especiales, protagonistas y únicas.”

  La respuesta de las mujeres en todas estas campañas es siempre la misma, demasiado emotiva para trasladarla a palabras, por eso cuelgan los audios en su web. “Se les salta la lagrimilla al pensar que hay gente comprando un libro, tomándose tiempo para dedicárselo y enviárselo. Unos libros que además se quedan en su módulo. Que son para ellas. Al igual que esa mañana que compartimos juntas al entregárselos, en lugares como la cárcel en el que todo es para los presos hombres.”

Mujeres presas, doblemente olvidadas

Para la asociación Teta & Teta, lo mejor que puede sucederle a una mujer condenada a prisión es que la destinen a un centro exclusivo para ellas. La diferencia de una cárcel exclusivamente de féminas con respecto a un módulo de mujeres en un centro mixto es sorprendente. “Se nota muchísimo en el ánimo de las reclusas y en el ambiente” precisan. En las primeras, “el 100% de lo que sucede es sólo para ellas. El trabajo, los talleres, los encuentros, la atención personal y médica, la burocracia… Todo”, afirma categórica María Rufilanchas. “Mientras que, en un centro mixto, las mujeres normalmente tienen más dificultad para acceder a trabajos remunerados y a talleres”. Según datos del Ministerio del Interior, en julio de 2019 las mujeres sólo representaban el 7,65% de la comunidad reclusa. El hecho de que una mayoría abrumadora sea masculina hace que las prisiones estén exclusivamente diseñadas para ellos.  

La campaña de la Unidad de Madres de Aranjuez superó las expectativas, con más de 1200 libros en sólo un mes, para adultos y niños

  De los 69 centros penitenciarios en todo el país, sólo hay tres Unidades de Madres, en Sevilla, Madrid y Mallorca. A las que hay que sumar un módulo destinado a ellas en la prisión de mujeres de Barcelona. En dichas unidades, los cumpleaños son muy tristes, porque les recuerdan que ya queda menos tiempo para separarse de sus hijos. Según la legislación española, las madres presas tienen derecho a mantener a sus hijos junto a ellas hasta que cumplan los tres años. Edad en la que pasan a disposición de un familiar o de los servicios sociales. A todos los problemas que sufren las mujeres encarceladas, ésta es la única exclusiva y más dolorosa. Por ello, Rufilanchas lo tiene claro, darles trabajo es clave. “A la vez que les ayuda a matar el tiempo y a alejar el sentimiento de culpa por haber fallado como madres, el trabajo les permite salir con un oficio. Es la única manera de empezar una nueva vida con sus hijos y de reinsertarse en una sociedad que normalmente las condena para siempre”.

Un proyecto feminista en expansión

Como García Lorca llevaba el teatro a los pueblos con el proyecto ambulante ‘La barraca’, “A las olvidadas” pretende continuar llevando libros dedicados a todas las prisiones nacionales. Pero no están solas. En Álava, Barcelona, Galicia, Málaga y Badajoz ya están gestionando esta iniciativa para llevar libros a las mujeres presas de estas provincias. En el ámbito internacional, México ha sido el primer país en sumarse, con una recogida de cuatro mil libros en un mes. Le sigue Chile, Portugal y Francia, que comienzan a organizar este proyecto para llevarlo a sus propios centros penitenciarios. Sin embargo, para que la iniciativa continúe, precisan de financiación. “Necesitamos ayuda para cubrir gastos, ahora que nos alejamos de Madrid. Y no es sencillo, el tema de las mujeres en la cárcel sigue siendo un tabú en nuestra sociedad” añade María Rufilanchas. “Pueden contactarnos por email, Instagram o Facebook, y así colaborar en la próxima campaña”. Además de libros dedicados, buscan donaciones particulares y patrocinadores que les permitan proseguir con esta labor social tan necesaria. Una reivindicación de la libertad femenina a través de la literatura, que aporta humanidad a unos centros que, de por sí, no la tienen.

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