“Tirar la comida a la basura resulta caro para el medio ambiente”

“Tirar la comida a la basura resulta caro para el medio ambiente”

Hace más de 200 años que mi familia se dedica a la cocina”, dice orgullosa Ada Parellada, regente del restaurante Semproniana, en Barcelona, y autora de ‘La cocina sostenible’, un libro en el que propone pautas para disfrutar cocinando a la vez que evitamos el despilfarro de alimentos.

La sociedad está pidiendo a todos los eslabones de la cadena alimentaria que mejoren su gestión para evitar tirar tantísima comida en buen estado y, al mismo tiempo, los consumidores empiezan a ver con buenos ojos las nuevas iniciativas empresariales que venden productos rechazados por el circuito comercial”.

 

“Según los expertos, más de un 50% del despilfarro ocurre en las cocinas domésticas”

Sin embargo, a pesar de las numerosas campañas realizadas para concienciarnos, parece que este mensaje no ha calado. “El gran problema es que pocas personas admiten que tiran comida en sus domicilios. Y según los expertos, más de un 50% del despilfarro ocurre en las cocinas domésticas”, sostiene Ada Parellada. “Debemos pasar de la sensibilización a la concienciación. La diferencia radica en que la concienciación empieza por entender que nosotros también somos parte del problema y que nuestros pequeños y cotidianos actos tienen que ser parte de la solución”.

La planificación, el pilar de la cocina

Su libro es un compendio de consejos para organizar las comidas semanales, de manera que huyamos de las prisas para poner algo comestible en la mesa en cinco minutos, generalmente alimentos procesados. “La clave es dedicar un máximo de tres horas a la semana a preparar las bases de la cocina, divirtiéndonos con el proceso porque sabemos que vamos a disfrutar de estas preparaciones durante el resto de la semana”.

Un cambio sustancial en la cocina que, para muchos, representa una obligación diaria que consume demasiado tiempo y poco disfrute. “Cuando cocinamos tranquilamente, sin la prisa de que se nos hace tarde para sentarnos a la mesa, llega incluso a ser relajante.” señala Parellada. “En casa, donde vamos muy justos de tiempo, tenemos que preparar las bases (verduras, salsas…) durante el fin de semana y vivir de renta (culinaria) el resto de la semana”.

 

“Hay que cocinar sólo lo que vamos a necesitar, sin excedernos”

La cocina sostenible se centra en cuatro pasos fundamentales. La planificación semanal de las comidas y cenas; una compra ajustada a ésta; la precocción de la mayor parte de las recetas, cocinando así cada alimento con el tiempo que precisa; y la composición de las precocciones antes de sentarnos a comer. De esta manera, una buena organización supone “comprar sólo lo que se va a cocinar a lo largo de la semana y, en consecuencia, minimizar al máximo lo que se tira a la basura” aclara Parellada, que destaca la importancia de hacer inventario de la nevera, una vez a la semana, para evitar que los alimentos caduquen.

No tires las sobras, reutilízalas

A veces es inevitable que algunos alimentos queden en el olvido y pierdan cualidades, adquiriendo dureza o un tono oscuro. Otras veces, tras una comida, quedan sobras que terminan en la basura. Pero nada de tirarlas. Hay muchas posibilidades de reutilizar estos alimentos de manera sostenible.

  • Fruta pasada: cuando la fruta pierde propiedades, adquiere un tono oscuro. Pero eso no significa que no pueda consumirse. Podemos aprovecharla para hacer batidos, mermeladas o postres caseros, como bizcochos o tartas.
  • Pan duro: el pan del día anterior puede convertirse perfectamente en tostadas para desayunar. Sin embargo, si está demasiado duro podemos rallarlo con la batidora y utilizarlo en croquetas o filetes. También se puede cortar en cuadrados y freírlos para usarlos como picatostes en cremas.
  • Carne: las sobras de carne sirven muy bien para hacer empanadillas, croquetas o caldo. Otra idea es hacer un sofrito con ellas con salsa de tomate y acompañarlo con pasta o arroz.
  • Queso: este alimento que tiende a ponerse duro pasados pocos días, se puede rallar para añadirlo a las pizzas o pasta. Si lo fundimos, podremos disfrutar de una fondue casera.
  • Huevos: antes de que caduquen, podemos cocerlos para que aguanten más tiempo y consumirlos otro día en ensalada o con atún.
  • Tomates: cuando estén a punto de pasarse y su aspecto parezca correoso, congélalos después de escaldarlos y pelarlos. Así se podrán utilizar posteriormente en pistos o acompañando a platos de pasta.

 

Sostenibilidad entre fogones

Para esta experta gastronómica, las ventajas de este sistema de organización de la cocina son evidentes. Con él conseguimos una mayor eficacia y sostenibilidad culinarias, “las verduras escaldadas van a servir para distintos platos. Sólo cocinamos una vez y comemos más de una. Tiramos menos alimentos puesto que la basura doméstica se centra principalmente en alimentos crudos, que no se han llegado a cocinar, más que restos de platos elaborados” asegura. “Si ya está cocinado, seguro que terminará formando parte de un plato o de otro”.

 

Al organizar las comidas, evitamos el despilfarro de alimentos, en su mayoría aquéllos que no hemos llegado a cocinar

Lejos de pensar que la cocina sostenible exige un mayor nivel adquisitivo, Ada Parellada se muestra contundente. “Yo no considero que los alimentos producidos en nuestro entorno, de proximidad, por artesanos o campesinos que dominan su oficio y creen en su trabajo, sean caros”, opina Parellada. “Cuando encuentro un producto excesivamente barato es cuando me pregunto a qué se debe: de dónde proviene, quién lo ha producido y cuánto de barato es para nosotros y caro para el medio ambiente. Los alimentos deben tener un precio que sea justo para quien los produce”.

Entonces, ¿cómo podemos conseguir una alimentación saludable y de calidad sin que ello suponga demasiado dinero? “Si todo lo que compramos, lo comemos, nos satisface, nos reconforta y lo disfrutamos, no creo que sea caro. Si una parte de la compra termina en la basura, entonces sí que lo será, para nosotros y para el medio ambiente. Será caro, poco ético y muy insostenible”.

 

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